El trabajo con piedras encastradas, unidas sin argamasa, forma parte de la tradición mallorquí.

En rigor, tanto la palabra como esta técnica de trabajo en la piedra, proviene del quechua. Pirca o pirqa significa pared. Pero también es cierto que este estilo de construcción se desarrolló fuertemente en España y hoy siguen siendo tradición en ciertas zonas, como la isla de Mallorca.

Trabajar la piedra de este modo supone una técnica muy arraigada y un conocimiento casi artístico de las piedras a utilizar porque los muros, las paredes, construidas de este modo no tienen argamasa: la unión entre las piedras es natural y de encastre, algo difícil de lograr sin una práctica constante. Sin embargo, la belleza del trabajo, esa piedra desnuda y sin artilugios que se materializa pared, devuelve arte en su rusticidad. Y hace que los paisajes tengan cierto estilo que llega desde otros siglos.

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