Una maravilla terrenal a través de los ojos del fotografó Lucio Valmaggia
Situada sobre un acantilado costero en Artá, la Torre de Albarca fue construida a mediados del siglo XVIII como punto de vigilancia del Canal de Menorca. Hoy en día, este edificio troncocónico de dos plantas forma parte del patrimonio histórico de la isla, y es visitado por cientos de turistas que desde su terraza alcanzan una vista panorámica irrepetible.

Para aquellos que deseen entrar en sintonía con la naturaleza, Cala Romántica es el espacio perfecto. Haciendo honor a su nombre, es una de las joyas de la comarca de Llevant y está cubierta por altos pinares que enmarcan el paisaje cual si fuera una bella postal. Sus aguas cristalinas y amplia superficie arenosa son disfrutadas por adultos y niños por igual.

La iglesia Nueva de Son Servera es destinada al culto católico y a la realización de actividades culturales. Su construcción inició a comienzos del siglo XX, pero 30 años después debió suspenderse por problemas económicos por lo que su estructura de estilo neogótico está sin acabar.

Mirando hacia Menorca se encuentra este faro de singular nombre, al que Joan Manuel Serrat incluyó en una de sus más conocidas canciones. Con 76 metros sobre el nivel del mar y una altura de 18 metros, fue proyectado por Emili Pou. Comenzó a iluminar el 30 de noviembre de 1861 y desde entonces no ha dejado de brillar, aunque ha tenido varias mejoras. Durante la segunda mitad del siglo XIX fueron muchas las ocasiones en que los torreros de este faro, tuvieron que socorrer a las víctimas de los naufragios ocurridos en sus cercanías

Esta amplia playa de arenas finas se encuentra ubicada en un núcleo turístico y residencial a pocos kilómetros de Capdepera, y es elegida por bañistas locales y turistas para disfrutar de un ambiente cálido y familiar. Está enclavada entre roquedales bajos por lo que el viento suele levantar grandes olas soplando de mar a tierra.

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