En un mundo que nos tironea a diario con sus problemas y dificultades, hay que cuidarse. Y la mejor manera de empezar a hacerlo es llevar adelante una serie de ejercicios que nos mejoren el día a día. Este artículo sirve para eso.

Sentirse bien, pleno, satisfecho es una tarea ardua. Sentirse bien es trabajar mejor, tener mejores relaciones afectivas y laborales, establecer una armonía con el exterior y con el interior. Sentirse bien es ser mejor.
Las tres primeras cosas que se deben hacer por la mañana: 30 minutos de ejercicio, tomar un buen desayuno y agradecer lo bueno. El trabajo físico baja nuestro estrés, una buena comida nos da energía y la gratitud nos enfoca con el costado bueno de la vida.
Durante el día y también durante toda nuestra vida debemos ser asertivos -pedir lo que se quiere realmente y decir lo que se piensa-, gastar nuestro dinero en experiencias -viajes, estudios- y no en objetos materiales y no posponer. Así seremos curiosos y estaremos satisfechos de nuestro día.
A esto hay que agregarle el valor de la sonrisa, cuidar nuestra postura al caminar y al sentarnos, escuchar música y cuidar nuestro aspecto físico.
También, es importante saber aceptar las derrotas para aprender de ellas, así como de las victorias. Por eso es fundamental rodearnos de buenos recuerdos.
La lista parece sencilla y lo es. La clave es no dejarla nunca de lado hasta convertirla en un hábito. Porque al mejorar nosotros, mejoramos el mundo.

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